Un espacio para fomentar la exploración libre, despertar la curiosidad y el pensamiento científico de los niños.
Módulos interactivos organizados en cinco ámbitos: La naturaleza modela el paisaje, el hombre modela el paisaje, el arca de Linneo, las sombras y las ondas, posibilitarán a los niños cambiar el curso de un río, experimentar con luces y sombras, construir yendo del plano al espacio, introducirse en el mundo de la clasificación mientras observan qué tienen en común y qué tienen de distinto algunas especies animales...
Los educadores dinamizan la actividad y estimulan los descubrimientos del grupo fomentando la observación, la acción, la interrogación, la reflexión y, finalmente, el diálogo con el fin de compartir el conocimiento.
La exposición es un recorrido por la historia de la vida contada por los restos –¡todos reales!– de sus testimonios directos: los fósiles. Gracias a ellos, la ciencia ha podido reconstruir esta colosal historia.
El visitante podrá realizar un viaje a través del tiempo desde el origen de la Tierra, hace 4.500 millones de años, hasta la actualidad. A lo largo del mismo nos encontraremos con 29 hitos que representan un antes y un después en la evolución, los primeros organismos pluricelulares, la conquista de la tierra firme, el origen del vuelo, las primeras flores, los primeros mamíferos, los homínidos...
Las selvas tropicales contienen el 50% de la biodiversidad del planeta. Son espacios extra-ordinariamente ricos, pero a la vez muy frágiles y que es necesario preservar. Para mantener un equilibrio es necesario observar el bosque, conocerlo e investigarlo. Este espacio reproduce con la máxima fidelidad una parte de la selva del Amazonas, el bosque inundado, un lugar donde las inundaciones periódicas del río hacen que los árboles pasen buena parte del año bajo el agua. Algunos peces aprovechan esta circunstancia para conquistar nuevos territorios y los árboles tienen la oportunidad de dispersar sus semillas transportadas por el agua o bien en los estómagos de los peces que comen sus frutos.
El recorrido se ha pensado para que el visitante pueda observar la selva desde todos los puntos de vista posibles: bajo tierra, bajo el agua, a nivel del agua, en tierra firme y desde arriba. Un privilegio que ni en la misma selva es posible.
El calor sofocane, los olores y los sonidos son los mismos que en la selva; incluso se puede asistir a una lluvia tropical.
Con la geología a nuestro alcance, disfrutaremos de la belleza de siete piezas de roca de más de 90 toneladas y 24 metros de longitud que provienen de todo el mundo. Cada objeto ilustra un proceso geológico fundamental en la estructura y en la formación de nuestro planeta. Las sales de Súria y las pizarras de León muestran los pliegues que sufren las rocas. Las diaclasas del gres de Puig-Reig permiten comprender el ciclo de la roca. Las varvas glaciares de Itú muestran el proceso de sedimentación de un lago glaciar y también el movimiento de las placas tectónicas. Las dunas, formadas a partir de fragmentos de caparazones de animales, componen la piedra arenosa de las Islas Baleares (el marès). Finalmente, podemos ver cómo el volcán Croscat ha formado las gredas volcánicas de Olot y cómo, cuando los sedimentos se mueven y la roca no se puede deformar, la piedra se rompe y aparece una falla.