Jordi Nieva
El desarrollo de la humanidad va unido desde sus orígenes al desarrollo tecnológico. Las primeras herramientas, a pesar de que tenían que ser manipuladas por un hombre, le ayudaban en la realización de un trabajo físico y en el transporte o manipulación de objetos pesados.
Más adelante las máquinas ayudaron a sustituir el esfuerzo físico de los hombres, al tiempo que requerían el control de estos. La mecanización de una actividad favorece el control y desarrollo de la misma.
Durante estos últimos 25 años las sinergias creadas entre las llamadas tecnologías convergentes ha hecho que aumente de manera impensable el desarrollo de cada una de ellas.
La convergencia de estas tecnologías está provocando una auténtica revolución en campos tan diferentes como la construcción, la medicina, la agricultura o la educación, y seguramente no somos capaces aún de imaginar los futuros cambios.
La visita a la exposición nos permitirá experimentar y conocer algunos de los avances más importantes de la nanotecnología, la biotecnología, las tecnologías de la información y la comunicación, las ciencias cognitivas y la neurociencia y ver cuáles son sus aplicaciones y la importancia que tienen en nuestra vida de cada día.
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